14/11/2007 - LA CRÓNICA DE LOS SÓLIDOS. Dodecaedro e Icosaedro
Los Sólidos fueron esas formas que Los Dioses inventaron para expresar la presencia y forma de Los Cosmos y Universos a Los Hombres, Criaturas y Semi seres. Los tres primeros Sólidos se les asignaron a Las Razas, Seudo razas y Subrazas, el cuarto a Los Dioses y el quinto a Los Semi seres o Seres. Cada uno de ellos poseía sus propiedades y cualidades que los caracterizaban y diferenciaban unos de otros. De los cinco, los más poderosos y que rivalizaban entre si eran El Dodecaedro, El dado de Los Dioses, y El Icosaedro, El dado de Los Seres. A Los Dioses le bastaron 12 Caras, con Un Valor Numérico del 1 al 12, inspirados en la figura geométrica del Pentágono. El 5. En La Estrella de 5 Puntas y El Pentágrama. En Él ocultaron El Número del Hombre, que es El Número de La Bestia.
Por su parte Los Seres, decidieron inclinarse por el Icosaedro. Las 20 Caras inspiradas en El Triángulo con Valor Numérico del 1 al 20. Por excelencia se convirtió en El Dado de Los Seres. El doble de La Tetráctis, El Sagrado Número 10 (1+2+3+4).
Todos Los Sólidos estaban ligados a Los Elementos Elementales y 2 Planetas que los regían. Estos Planetas Regentes del Dodecaedro tenía la virtud de aplicar Las 4 Operaciones Elementales de La Aritmética: Sumar, Restar, Multiplicar y Dividir Las Fuerzas y Energías que otorgan El Elemento y los propios Regentes, Los Planetas.
En Los Tres Primeros Sólidos Las Operaciones Elementales de Aritméticas, más o menos estaban parejas, a pesar de la diferencia de caras entre unos y otros de sus formas sólidas. En El Dodecaedro e Icosaedro esas Operaciones Elementales se tornaban mucho más complejas y en contacto directo con Las Energías y Fuerzas del Cosmos y de Los Universos.
Dioses y Seres coincidían como dos gotas de agua en los resultados de Las Operaciones Elementales que aplicaban a su Linaje Numérico en busca de Los Poderes Numéricos, Dioses inspirados en El Pentágono y Seres en El Triángulo.

La Materia y Esencia Original era la misma. Igual se cumplía aplicando La Multiplicación en El Pentágono que en El Triángulo. Cada uno introdujo su variante que lo hacia diferente al otro y como era norma, solo Los Dioses obtuvieron el resultado que los devolvía a sus raíces; Los Seres, queriendo ser como Los Dioses, imitaron su misma variante en busca de las posibilidades del Poder Numérico que les daba el resultado de Multiplicarse por la Esencia los Valores de Las Divisiones, pero el resultado no fue el mismo y a partir de hay sus caminos fueron distintos.

LAS FUERZAS Y ENERGÍAS TELÚDIRAS Y CÓSMICAS.
Tanto El Dodecaedro como el Icosaedro pueden manejar Las Fuerzas y Energías Telúricas y Cósmicas que habitan en El Planeta Azul. El Dodecaedro utilizara esas fuerzas y energías siguiendo El Linaje Numérico del Camino de Los Dioses, El Icosaedro , por su parte, las usara siguiendo El Linaje Numérico de La Senda de Los Seres.
El Camino de Los Dioses esta caracterizado por El Retorno. Mediante las sucesivas multiplicaciones de su figura elemental, con la que se construye El Sólido;El Pentágono, por Los Valores Numéricos obtenidos en La Raíz Original del Linaje Numérico y aplicándole La Suma al último valor obtenido de La Multiplicación, se retorna a la raíz del Camino de Los Dioses, El 6.
En El Icosaedro, aplicándole las mismas operaciones, pero inspiradas en la figura elemental con la que se construye El Sólido, El Triángulo, El 3, llega a un punto que es conocido como La Búsqueda. No se consigue La Raíz Original, El Retorno, pero deja abiertas puertas y caminos de Energías y Fuerzas Telúricas y Cósmicas mediante la creación de Nuevos Linajes Numéricos que aporten Valores Numéricos con los que manejar esas fuerzas y energías con Conocimiento, Entendimiento y Dominio.
No solo El Icosaedro era exclusivo de estas virtudes de La Búsqueda y Control de Nuevas Energías y Fuerzas al no encontrar un punto de retorno puro. El Dodecaedro, con El Retorno Puro también encontró su Dominio y Control de Nuevas Fuerzas y Energías. Por parte del Dodecaedro nació El Conjuro Perfecto, por el Icosaedro, El Hechizo Noveno.
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